Ubaldo Suárez
En un clima pesimista sobre la evolución de la economía española y canaria, en el que las perspectivas sobre los derechos laborales y las prestaciones sociales parecen más sombrías que nunca, dos medidas de diferentes instituciones públicas de nuestra Comunidad llaman la atención. No diré que “poderosamente”, porque en el actual estado de confusión, la ciudadanía está más preocupada porque el fantasma del paro y de la exclusión social pase de largo ante su puerta que por otros asuntos, digamos más simbólicos y, en apariencia, menos importantes.
Ubaldo Suárez
Con motivo de las recientes declaraciones del alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, respecto de la financiación de proyectos artístico-culturales, muchos han querido ver en ellas el rugido del bárbaro que pretende destruir los avances de la civilización. El primer edil se limitaba a señalar que las arcas municipales carecen de fondos para hacer frente a compromisos apalabrados por el antiguo grupo de gobierno y que es difícilmente justificable que el Ayuntamiento financie por completo espectáculos organizados por empresas cuya principal, si no única, fuente de ingresos es la aportación pública.